Entre los años 2001 y 2008 las entidades financieras, sobre todo las cajas de ahorros, expandieron sus redes de oficinas hasta un ratio superior a una oficina por cada 1.000 habitantes. Todos sabemos ya cómo muchas entidades necesitan adecuar esta red a la nueva realidad de escasez y control del crédito, muy especialmente aquellas resultantes de fusiones. Y son decisiones muy delicadas que deben ser tomadas de manera informada.
En esta entrada me propongo presentaros una metodología de racionalización de la red de oficinas. Y no es sólo un eufemismo de cierre, puesto que el método supone más bien una hoja de ruta para conocer la rentabilidad real de cada oficina, su potencial de negocio y las oportunidades de crecimiento que se le presentan, de cara a optimizar su rendimiento.